«Mi deseo de muerte es tocar con las leyendas»: la polémica campaña por la eutanasia en Londres

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La aparición de una campaña publicitaria que aboga por la legalización del suicidio asistido en el transporte público de Londres ha encendido un intenso debate en el Reino Unido. Los anuncios, promovidos por la organización Dignity in Dying (Dignidad al morir), comenzaron a exhibirse el 18 de noviembre y presentan imágenes de personas enfermas terminales junto a mensajes sobre su derecho a elegir cómo quieren afrontar el final de sus vidas. La iniciativa ha sido aplaudida por unos y fuertemente criticada otros, que consideran que los carteles son inapropiados y potencialmente dañinos.Dignity in Dying, que desde hace años lucha por un cambio en la legislación para permitir el suicidio asistido en Inglaterra y Gales , ha defendido la campaña como un intento de visibilizar las experiencias de personas que desean tener control sobre su muerte. Los carteles incluyen imágenes de pacientes como Sophie Blake, una mujer con cáncer de mama terminal, sonriente en su cocina con el mensaje: «Mi último deseo es que mi familia no me vea sufrir. Y que yo no tenga que hacerlo». Otro de los anuncios muestra a una mujer con estética rock acompañada del siguiente mensaje: «Mi deseo de muerte es poder tocar con los músicos que me gustan». Otro anuncio muestra a Anil, quien aparece diciendo: «Mi deseo es saber que tengo elección. Mi padre no la tuvo». Según un portavoz de Dignity in Dying, la campaña se diseñó para usar «imágenes positivas» de personas reales que luchan por su autonomía, y se aseguraron de que cumpliera con las regulaciones publicitarias establecidas por el Comité de Prácticas Publicitarias (CAP, por sus siglas en inglés). ¿Es ético que estos anuncios estén en el metro, escenario de muchos suicidios? Sin embargo, esta campaña ha generado una reacción adversa significativa, tanto entre políticos como entre grupos civiles. Not Dead Yet UK, una organización que se opone a la eutanasia y al suicidio asistido, calificó los anuncios de «absolutamente de mal gusto, dada la gravedad del tema y los riesgos asociados con esta ley». Además, cuestionaron la ética de utilizar espacios públicos como el metro, donde el suicidio ya es una preocupación recurrente. Según datos de Transport for London (TfL), se registran entre 35 y 50 suicidios incidentes al año en las vías de la capital británica. Críticos como el doctor Cajetan Skowronski, especialista en cuidados paliativos, declararon que los anuncios son «irresponsables», preguntándose retóricamente si Dignity in Dying planea llevar su campaña a Beachy Head, un acantilado emblemático de 162 metros de altura situado en el condado de East Sussex, en la costa sur de Inglaterra, conocido por ser uno de los lugares del país donde más personas se quitan la vida. Incluso el alcalde de Londres, Sadiq Khan, expresó «preocupaciones reales» sobre la posibilidad de que estas campañas tengan efectos no deseados. También surgieron críticas hacia Transport for London, la entidad responsable del transporte en la ciudad, por permitir los anuncios mientras mantiene una política estricta que desde 2019 prohíbe, por ejemplo, la publicidad de comida rápida.La controversia alcanzó otro nivel cuando algunos de los carteles fueron cubiertos este jueves con carteles de Samaritans, una organización benéfica dedicada a la prevención del suicidio y el apoyo a personas en crisis, aunque Samaritans se apresuró a aclarar que esta acción no fue autorizada. Esta intensa discusión se desarrolla en un momento particularmente sensible, ya que el Parlamento británico se prepara para debatir y votar este viernes el proyecto de ley Terminally Ill Adults (End of Life) Bill, que propone permitir el suicidio asistido en Inglaterra y Gales para adultos mentalmente competentes con enfermedades terminales y menos de seis meses de vida. Este es el primer intento en una década de cambiar la legislación sobre este tema, lo que ha desatado una ola de opiniones divididas tanto dentro como fuera del Parlamento. Las encuestas señalan que un 65% de los británicos apoyan la legalización Mientras que las encuestas indican que el 65% de los británicos apoyan la legalización del suicidio asistido, el apoyo dentro del Parlamento no es tan sólido. Algunos legisladores destacan la importancia de garantizar que no exista coerción hacia las personas vulnerables, quienes podrían sentirse presionadas a optar por esta vía si la ley se aprueba. Por otro lado, defensores del proyecto argumentan que se trata de una cuestión de autonomía y dignidad personal.La campaña publicitaria ha exacerbado la tensión, con algunos diputados criticando lo que consideran tácticas «inapropiadas» de ambos lados del debate. Por ejemplo, se han señalado los carteles colocados en la estación de Westminster, cerca del Parlamento, como intentos de influir en los diputados. Por su parte, los opositores al proyecto han utilizado redes sociales y anuncios dirigidos para instar a los ciudadanos a contactar a sus diputados y pedirles que voten en contra de la propuesta.El debate también se ha extendido a la sociedad civil. Aunque muchos ciudadanos valoran la idea de tener control sobre el final de sus vidas, otros creen que se debe priorizar la mejora de los cuidados paliativos antes de implementar nuevas leyes sobre el suicidio asistido. Según una encuesta reciente, el 64% de las personas considera que el fortalecimiento de los cuidados al final de la vida debería ser la prioridad sobre cualquier reforma legislativa.«Aunque no he decidido aún cómo votaré, me parece imprudente promover el suicidio en el metro. Esto es problemático por razones que creo obvias» Patrick Hurley diputado laborista Entre tanto, las historias personales de quienes apoyan la legalización y quienes la rechazan continúan ocupando un lugar central en la discusión pública. Anne Ransome, una secretaria jubilada de 71 años, comentó a la prensa local: «Estoy a favor del suicidio asistido siempre que se garantice que sea el deseo genuino de la persona , sin ninguna coerción». Sin embargo, otros, como el diputado Patrick Hurley, expresaron incomodidad con la campaña. «Aunque no he decidido aún cómo votaré, me parece imprudente promover el suicidio en el metro. Esto es problemático por razones que creo obvias», escribió en redes sociales.La votación, programada para este viernes, promete ser una de las más significativas en el ámbito social de los últimos años en el Reino Unido. Si el proyecto logra superar esta etapa inicial y se convierte en ley, Inglaterra y Gales se unirían a países como Canadá, Australia y algunos estados de Estados Unidos en la legalización del suicidio asistido.
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